Un día decidimos ir a la playa. Bah, para ser
más precisos a un angosto istmo algo alejado de la costa, el Curonian Spit (istmo de Curlandia), que de un lado mira al mar Báltico y del otro
encierra una gran laguna, conocida como Curonian
Lagoon. Este accidente geográfico se extiende por unos 50 km en la parte
que pertenece a Lituania; sería una visita de día completo, con traslado en
ferry y bus de frecuencia dudosa.
El punto de partida fue Klaipeda, principal
puerto lituano, que nació como Memel en épocas de dominio prusiano. La
arquitectura de su pequeño casco antiguo todavía muestra parte de esos
orígenes.
El termómetro marcaba -16°C temprano a la
mañana, nos arropamos con absolutamente todo lo que teníamos a mano con la
esperanza de que fuera suficiente. Media hora de caminata no alcanzó para
entrar en calor... ¡¡esto iba a estar áspero!!
Con lo justo llegamos al puerto, completamente
congelado en su interior, sin embargo dejaba espacio para cruzar hacia la
orilla opuesta. Pero... ¡¿dónde está el ferry?! Miramos a nuestro alrededor y
el peor pronóstico se hizo realidad: salía desde otro dock, a solo 100 m de
ahí, pero llegar por tierra llevaría mínimo 1000 m. Corrimos desesperados
rogando por que se atrase... Sin sentido. Solo veríamos la estela que dejara en
el agua.
¿Cuándo sale el próximo? En una hora. El frío
estaba estaba penetrando hasta los huesos, para colmo ahora transpirados y
ningún lugar cerrado para calentar las manos. Para un café había que volver a
la ciudad, ergo, terminamos caminando en ronda maldiciendo las vicisitudes del
clima.
En eso aparecen unos hombres, bien equipados
contra el frío, uno tras el otro, con mochila a sus espaldas y cargando un extraño
artefacto, como un taladro plegable, de uso manual. Un rato nos rompimos el
coco para entender su uso, sin éxito. La barrera del idioma nos impedía hacerla
mas fácil.
Termino saliendo el ferry, y del otro lado un ómnibus, nuestra bendición, nos esperaba con una hora de viaje a pura
calefacción. ¡Un éxtasis!
Los hombres del artefacto seguían con nosotros,
y pronto se develaría el misterio. Como buena zona pesquera que antiguamente
fue, en invierno es una práctica popular la pesca en el hielo. En la superficie
congelada hacen un agujero con el taladro, por donde luego tiran una linea
con anzuelo. Decenas de personas se juntan en las zonas donde hay pique, llevan
su sillita y bebida para paliar el frío. ¡En algunos casos hasta instalan carpas
para pasar la noche sobre el hielo!
| Klaipeda |
| el artefacto |
| pesca a full |
Pronto llegaríamos a Nida (también con pasado
alemán Nidden), una aldea que en verano explota. Con nosotros se bajaría una única chica joven, a la que esperaba su novio. No había nadie. Pero el paisaje
desolado lucía increíble: la Curoinan
Lagoon totalmente congelada, el pueblo rodeado de un tupido bosque de pinos
y unas grandes dunas hacia el sur.
Tímidamente probamos la estabilidad del hielo
sin animarnos a mucho. Hasta que nos pasa por al lado un cuatriciclo de los
grandes, dos personas arriba y cargado con cosas. ¡A patinar se ha dicho!
Quedaba la duna de Parnidis, de unos 50 m de altura,
desde la cual sentirse como en el desierto, con un mar blanco de fondo.
¿Prohibido subir? ¡¡Ja!! Desde arriba se podía ver hacia la frontera con Rusia,
la zona de Kaliningrado. Y es interesante el intercambio: los rusos van a Lituania
a hacer las compras en el supermercado, considerablemente más barato; los lituanos
cruzan a cargar el tanque de su coche con combustible subvencionado.
Inmortalizar esas postales únicas en digital
fue una odisea: cada instante de exponer las manos al frío contaba. El hermoso
viento helado que subía por las dunas no ayudaba. ¡Qué paradoja! Vivenciar un
paisaje tan particular, a su vez solamente posible en estas condiciones.
Satisfechos con la jornada nos terminamos de recuperar
en el restaurante del pueblo a fuerza de calorías. Nos tomaríamos el último bus (este no lo perdimos), junto al
grupo de pescadores viejos. Todos a nuestros respectivos dulces hogares...
felices con nuestras capturas.
| Curonian Lagoon |
| Nida |
| tranquilos ustedes |
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