Venían con
fama los austríacos. Por cosas que me fueron contando y por recuerdos de mi
bisabuela, una copada total que fabricaba buhos a partir de piñas, hacía música
con un instrumento llamado “Zitter” y cocinaba como los dioses. Definitivamente
en mi imaginario se habían ganado el mote de saber disfrutar de la vida, de
amigables y relajados. Ahora quedaba comprobarlo.
Si la
primera impresión es la que cuenta, con la cálida bienvenida en el aeropuerto
(la campera que me llevaron fue sólo un detalle) y pronto despacho a una fiesta
con TODA la onda, me compraron.
| se puede interpretar de dos maneras, "enamorados de Viena" o "enamorados en Viena" |
En Austria
se habla alemán igual que en Alemania, aunque tienen una tonada especial y le
cambian la terminación a las palabras, como si todo fuera en diminutivo.
Digamos un alemán dulce. La forma de trato es amable, y de lo que pude ver, cuando
algo no sale como esperado se evitan las acusaciones y se sale de la situación
con humor ¿Alguna diferencia con Deutschland?
Que mi
bisabuela cocinara bien no era casualidad. La tienen clara acá con la
gastronomía. Ofrecen una gran variedad de platos a partir de lomo, carne de
buey, ganso, pato, pollo, carne picada y algun pescado. Los acompañamientos son
variados: desde creps, papa gratinada, arroces y el famoso Knödel, hasta
agregados a base de repollo, zapallo, tomate, ciruelas y distintos hongos.
Las sopas
también tienen su lugar en la carta, y se incorporaron al menu recetas desde
Hungría y Checoslovaquia (antiguamente parte del mismo imperio) como el Gulasch,
Nockerln y el Letscho.
Me
olvidaba, tienen milanesas igual que nosotros (probablemente antes que
nosotros) y se llaman “Schnitzel”.
| sólo el principio |
Como de
comida se trataba, hicimos empanadas para celebrar la fraternidad argento-austríaca.
Los ingredientes ya no son problema. Hoy en día en cada ciudad grande de Europa
se consiguen artículos de nuestras tierras, incluso lo mas fácil es pedirlos
por internet. En Viena hay un local que importa desde México, Brasil y
Argentina. Junto con las tapas y el ají molido no pudimos evitar llevarnos un malbec
mendocino.
| Wiener Schnitzel |
Por último
les presento el café, un lugar especial en la vida cotidiana de los vieneses.
Son el hogar de la repostería tradicional austríaca y allí se pueden encontrar
el Apfelstrudel, la Käsetorte (cheesecake), la torta de chocolate (el punto
justo, no demasiado dulce ni empalagosa), entre otros.
Pero
reducir la descripción a eso sería injusto. Son santuarios, lugares para abstraerse
del mundo. Se está en silencio o se conversa tranquilo, no vas a ver a nadie
corriendo. Se pasa ahí el rato que sea necesario, y vuelta al ruedo. Un Ohm a
la austríaca.
¿Será donde
caí yo? ¿Será que todos son asi? No importa. En mis recuerdos quedará que en
este lugar definitivamente saben vivir la vida.
Buena vida,
¡Vienna Vida!
| acá se consigue |
| lo que se quiere |
| aguardientes |








