Punto de encuentro: aeropuerto de Bangkok. Ahí
apareció con su mochila de 35L que le quedaba un poco chica, riñonera color
azul y un drybag (bolso usado para
deportes de agua) que explotaba. Lucía un poco desorientado pero contento. Lo
llevé en el skytrain expreso, que en
un tirón de 30 minutos conecta con la ciudad. Cena tailandesa en un restaurante
con aire acondicionado para una noche de 30 grados. Cerveza Singha y charla
tendida... satisfacción garantizada.
...
La empresa vislumbraba complicada. Mucho se
habló y escribió sobre el camino de Bangkok a Siem Reap en Camboya... que es un
mundo de chantas y oportunistas, que ni se te ocurra contratar un paquete de
punta a punta, que el tren te deja lejos de la frontera, que la ruta es un
desastre... Bien, con todo eso como antecedente, iniciamos el camino, que nos
llevaría algo así como un día completo.
Optamos por la opción bus, teníamos una idea de
dónde y cuánto salía, y allá fuimos. La salida no era exactamente donde pensábamos
(digamos que vas a Retiro y tendrías que ir al puerto), pero después de
preguntar, desconfiar, y tomar un taxi llegamos a la terminal. Allá nos subimos
al primer micro que nos ofrecieron (salía enseguida) y la verdad, tan mal no
estuvo. Que no tenga baño es algo normal, por eso para cada dos horas. Que el
aire acondicionado funcione a medias también se aguanta. Que en vez de 4 horas
tarde 5 estaba dentro de los márgenes.
Nos dejaría en la ciudad fronteriza de nombre Aranyaprathet,
un verdadero Far West. Otra vez nos tiraron en un lugar desconocido –
obviamente no directamente en migraciones – había que dejarle el negocio a los
tuc-tuc1.
Una veintena de hombres encapuchados como
piqueteros se acercaron a nosotros, al grito de “¡tuc-tuc! ¡tuc-tuc!”. La
indumentaria era intimidante pero acorde al lugar: seco, sol que raja la tierra
y viento que levantaba el polvo. El pibe no quería saber nada con caminar bajo
semejante calor pero finalmente lo convencí. “No thanks”, sabíamos que la
frontera quedaba ahí cerca.
Pero antes había que pasar por una enorme feria
con todo lo que se pueda imaginar en una divisoria de países. Electrónicos,
ropa como la que venden en los negocios de marca, bicicletas... Y mucha gente
comprando. Son tailandeses que se acercan ahí, y en su mayoría vuelven a
Bangkok con grandes bolsas para la reventa.
La salida de Tailandia fue rápida y sin
complicaciones. Ahí veríamos como abastecen la mercadería para la feria: pasan
unos enormes carros (del tamaño de una camioneta o más) cargados con bolsones
hasta más no poder, empujados con mucho esfuerzo (tracción a sangre humana) pero
sin sobresaltos a través de las barreras. ¿Qué hay adentro? Nadie sabe...
Nos esperaban los muchachos de migraciones de
Camboya. De entrada nomás pedían los 20 dólares oficiales que cuesta la visa,
más 3 adicionales escritos en un papel al lado del mostrador. ¿¿WTF??2
“Visa fee”, decían. La negativa costó 15 minutos de insistencia hasta que
finalmente tomaron mi pasaporte.
A la salida había una cola de unas cientas de
personas esperando al trámite definitivo... ¡no pude evitar hacer la cuenta de
cuánto sumarían al final del día esos 3 USD per cápita! Pero había más: dado
que la espera era larga, los mismos oficiales camboyanos ofrecían un servicio
VIP para agilizar el trámite. El precio, negociable... ¡Buena opción para la
familia!
Entramos a Camboya, sabíamos que lo más simple
era tomarse un taxi, pero íbamos abiertos a lo que nos pudieran ofrecer. Una
pequeña rotonda y NADA, ni un solo taxi... Había un camino con techo y un
hombre en uniforme que nos ofrecía un micro que nos llevaría a la terminal de ómnibus.
Todo muy lindo pero... ¿¿gratis??
Si bien se movía gente por todos lados, no
parecía haber otro transporte público disponible. Terminamos subiendo, mucha
desconfianza de por medio, junto con muchos otros turistas. Adentro varios
muchachos con el mismo uniforme, incluido chofer. Nos contarían que lo suyo es
ad-honorem, que la terminal está a unos kilómetros... más raro todavía.
El micro avanzaba y salía de la ciudad. Alejandro,
un argentino que conocimos en Bangkok, peló su tablet con GPS y tiró la data:
la única terminal de ómnibus marcada ya la habíamos pasado, y nos dirigíamos
sin escala hacia el medio de la nada. Miramos alrededor, el resto de los
gringos super-relajados divirtiéndose como si nada. Hablamos con el muchacho
que nos hizo la introducción, nos dijo que faltaba un rato, que era una
terminal nueva.
En esos momentos es donde aplico la siguiente
filosofía: si el chorro, secuestrador o lo que fuera hizo tanto esfuerzo, fue
tan sofisticado... ¡hay que alquilarse
un micro, tanta gente involucrada, uniformes! ...y bueno, premio al esfuerzo.
“Ya estamos jugados” coincidimos los tres, y
nos entregamos al destino. Unos minutos más andando y el micro finalmente dobla
para abandonar la ruta. Este era el final del camino...
“Bienvenido, terminal de omnibus turística
Poipet” rezaba el cartel, y realmente era una terminal.
Nos tomamos el taxi como previsto. El
precio no era muy distinto al que ya sabíamos (40 dólares por 250km), el
servicio puerta a puerta lo valía. Merecido relax-descanso en el último tramo
del viaje.
Y así llegamos a Siem Reap, que nos recibiría
con su sorprendente infraestructura, gente siempre bien predispuesta, excelente
gastronomía y claro, su tesoro histórico muy cerca de allí.
...
El pibe estaba feliz, finalmente habíamos
llegado. Tiene 71 años, es mi viejo, y su sueño era conocer los templos de
Angkor.
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| obsérvese el detalle de las columnas |
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| la parte oscura es donde la gente apoya su mano |
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| muchísmos locales trabajando en el predio. principalmente barriendo y dejándolo prolijo |
Phnom Bakheng, el lugar ideal para ver el atardecer
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| Phnom Bakheng en su hora pico |
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| el pibe con su bicicleta, ¡no había de su tamaño! |
Angkor Thom
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| Angkor Thom, el grupo de templos que incluye Bayon, Baphuon, y las Terrazas; aquí la puerta de acceso |
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| Thom - al igual que Wat está rodeado de agua |
Bayon, el templo de las mil caras
Baphuon, pura escalera
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| prestando mucha atención se puede reconocer un Buddha recostado |
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| se puede ir de templo en templo por unos hermosos caminos en el bosque |
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| ¡tuc-tuc a la espera! contratarlo por el día completo sale usd 15 |
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| cada "restaurante" es una franja de mesas debajo de un mismo techo. cuando estás cerca se pelean por que vayas al suyo |
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| delicioso, especialmente el coco que se pidió mi viejo |
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| hay infinidades de templos sin reconstruir que en cualquier otro lugar del mundo serian atracción turística. este, a metros de los restaurantes |
Terraza del Rey Leproso
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| es una especie de laberinto con unas increíbles figuras en sus murales |
Terraza de los Elefantes
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| tendrán una altura de 3m aprox (casi como un elefante real) |
Preah Khan, o el templo que visitamos dos veces sin darnos cuenta de que era el mismo
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| cada visita nos habrá tomado hora y media, que limados |
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| víctimas de las minas terrestres, presentes a la entrada de varios templos |
Ta Prohm, templo-bosque
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| famoso por los grandes árboles que se mezclan en su estructura |
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| el antes y después de la foto anterior |
1 El tuc-tuc es básicamente una moto con un pequeño acoplado y lugar para 2-4 o más
personas, según el caso y la comodidad deseada. Es el medio de transporte local para distancias cortas, se usa como un taxi solo que es considerablemente más barato.
2¿¿Qué??, en inglés.