Ya pasaron unas semanas desde que arribé a Moscú y, quien hubiera dicho, haciendo vida de local. Estoy parando en lo de Olga, en
las afueras de la ciudad en un suburbio impronunciable: Железнодоро́жный, o en
nuestro alfabeto Zheleznodorozhny, lo cual no lo hace mas fácil.
Lo primero que salta a la vista es que la vida de Rusia está muy centralizada en su
capital. Desde las decisiones políticas hasta la economía, todo gira alrededor
de ella y existen diferencias centro-periferia abismales. Para sintetizarlo en
un ejemplo, en Moscú por un trabajo similar se puede ganar hasta 3 veces más
que en una ciudad satélite, a tan solo 40km de distancia. La actividad económica se concentra pero el costo de vida allí es prohibitivo,
lo que genera que, salvo privilegiados, la gente habite los suburbios y se traslade
diariamente a la ciudad.
Y precisamente eso es lo que estuve haciendo
hasta ahora, claro que, teniendo la libertad, evitando los horarios pico. Una
caminata de 20 minutos separa el departamento – un monoblock muy bien puesto – de la estación de tren. Como el
invierno parece decir adiós definitivamente, se ven cada vez más chicos jugando
en la calle y madres paseando a sus niños. Acá hay que aclarar el termino "calle": ventajas del centralismo y una
buena planificación urbana, los monoblocks están agrupados y solo son
invadidos por unas pocas calles angostas destinadas al ingreso de coches de propietarios. Por el contrario, los espacios internos están plenamente
orientados a la vida al aire libre, con canchitas de fútbol, básquet, plazas
con juegos o simplemente verdes. En todo ese paisaje, dos
curiosidades: los barrenderos juntan los residuos - principalmente ramas - ¡en
viejos carros para bebes! Increible pero real, no cuentan con elementos adecuados.
Y en segundo lugar unos grandes caños aislados tendidos en el piso que son un
paraíso para los chicos. Es la distribución de agua caliente, centralizada, que abastece a todo el barrio. O sea en las casas nada de calefón o termocentral, a no ser por
un detalle: durante 2 semanas al año hay mantenimiento y se corta el suministro. Obviamente me tocó.
Los trenes suburbanos funcionan muy bien, con
una puntualidad que sorprende. Son electricos, no esperemos trenes de ultima
generacion pero cumplen. Al arranque y freno suelen tener un desacople electrico
que interrumpe el dulce andar. Ya pasa a ser gracioso ¡no falla nunca!
Párrafo aparte para los comportamientos dentro
del tren, como no podía ser de otra manera. Llegás al tren que
espera para salir en Москва Курская - la terminal Este - y te la pasás vagones y vagones buscando
lugar. Pero no por lleno sino porque la gente reserva asientos. Entendible hasta ahí, si no fuera que es para las estaciones siguientes... Y no uno cada 20, ¡un tercio de las butacas ocupadas con un diario, bolsa o botellita! ¿Te imaginás reservando un lugar en Once para un amigo que sube en
Liniers?
Después es uso y costumbre ir lata de cerveza
en mano, de medio litro obvio, Балтика (Baltica) domina. Puede haber urgencias, en ese caso no hay pudores y se descarga (aunque no es generalizado) en el extremo del andén.
En la punta de los vagones se fuma y de nuevo, el que
tiene ganas deja su lugar y no solo cuando vuelve nadie se lo pencó, sino que
todavía están las cosas que dejo ahí, sea bolso, maletín o cualquier otra.
Grata sorpresa la de la seguridad, la verdad se anda muy tranquilo,
incluso a altas horas de la noche.
Quiero cerrar el capitulo urbano con la marshrutka, que no es una mujer sino un
simpático minibús, de nunca menos de 20 años, que opera en los suburbios. Tiene
recorrido fijo y se le paga directo al chofer, que tiene la plata desparramada sobre una alfombra que cubre la tapa del motor. Para bajar no hay timbre sino
que se le grita al conductor... por suerte en mi parada siempre baja gente y me evitan el discurso en ruso.
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| mate a la rusa |
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| syrniki, un delicioso panqueque hecho a base de queso |
Pasando a la periferia, mas allá
de las diferencias ya marcadas, la vida es otra. Los espacios más amplios y el
ambiente relajado. Se puede aspirar a vivir en una casa con jardín, rodeada de
bosque y lagunas. También se ven con frecuencia esas adorables casas de
madera que alguna vez poblaron todo Rusia. Y otras costumbres se mantienen,
como preparar té para toda la familia con el samovar, o comer verduras sacadas de la huerta propia.
Vivir en las afueras también es la oportunidad para conocer algunas viejas capitales regionales de la zona, el llamado Golden Ring. Ciudades que se desarrollaban a la par de Moscú, hasta que esta despegó definitivamente y empezó a dominar al resto. Hoy conservan sus muros, iglesias y casco antiguo: el pasado en el presente.
Seguirá la vida urbana por unos días más, aunque se acercan los feriados del Día de la Victoria y será tiempo de unas minivacaciones. Sí, para no desentonar con la vida de los moscovitas.
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| ningún problema |
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| otra vida |
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| té con el samovar: en él se hierve el agua; en la tetera se prepara el té concentrado; se agrega agua a gusto en la taza |
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| pashalnie zaitsa, huevos decorados para ocasión de la pascua ortodoxa |
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| casa en Pavlovskiy Posad |
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| Suzdal |
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| interior de iglesia |
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| una vieja iglesia de madera |
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| reconstrucción del interior de una casa de campo; el samovar, infaltable |
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| molinos de distintas épocas |
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| se siguen usando |
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| el pryanic, típico de Tula |
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| San Basilio |
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| río Moskva |
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