18 sept 2013

Chernoe More

Corner desde la izquierda. Dnepr se puso en ventaja temprano y necesitaría un gol más para estar tranquilo. Es el único que propuso algo con la pelota pero se desvanece de ¾ de cancha para adelante. Increíblemente se está dejando estar; el local, a pura guapeza termina jugando en campo contrario.

21 jugadores adentro del área. Viene el centro pasado, el arquero a mitad de camino, saltan en busca de la bola... Cabezazo de Fontanello y Goooooooooolll!

“Cher-no-mo-retz, Cher-no-mo-retz” baja el grito de guerra desde la tribuna, el luto se convirtió en esperanza. Revivió el equipo, lo que hasta ahí parecía imposible ahora es una franca posibilidad.

Pitazo final del arbitro, es 2-1 para Cherno. 25.000 almas - la ciudad entera involucrada - explotan de alegría. No es para menos: el equipo, de magros resultados en la liga y contra todos los pronosticos, se terminó clasificando para la final de la Copa Ucrania.

Caravanas de autos enbanderados de azul y negro partían de gira post partido. Filas de fanáticos salían cerveza en mano del supermercado cercano al estadio. La fiesta solo había empezado.

...

48 horas más tarde la procesión se repetiría. El azul y negro dejaría lugar al tradicional negro y naranja. Caravanas de coches, motos y autos antiguos de recorrida por las amplias calles empedradas. Las bocinas y sirenas un calco; la pasión y el orgullo, los mismos. Se festejaba el Día de la Victoria, donde se conmemora el fin de lo que dan en llamar la Gran Guerra Patriótica, o lo que sería el frente soviético de la Segunda Guerra Mundial.

Una gran movilización ciudadana que incluye monumentos cubiertos de flores, homenajes a veteranos, orquestas, ejercicios militares y fuegos artificiales nocturnos. No será el despliegue que se organiza en Moscú, pero el sentido de pertenencia lo abarca todo.







Y tienen de que estar orgullosos en Odessa, este centro vacacional emplazado en las orillas del Mar Negro. Su casco histórico derrocha belleza, con su arquitectura clásica abriéndose camino entre la frondosa arboleda. Bares y restaurantes bogan por el bienestar del transeúnte, ofreciendo delicias locales y en especial las cercanas caucásicas y árabes.

Aunque hay que mencionarlo, una vista más aguda y amplia muestra una ciudad algo venida abajo, como quedada en el tiempo, con calles un poco rotas, parques con pasto crecido y edificios a medio construir. Queda claro: Ucrania no gozó de las bondades del petroleo que sí tuvo Rusia.

Pero lo que la hace definitivamente especial no es la estética con sus contrastes, sino ese aura de tranquilidad que la rodea, digna de los tiempos de paz que hoy reinan. Tal es el clima que se hace difícil de distinguir al local del turista, ¡más considerando que ucranianos y rusos hablan el mismo idioma!... ¿O será que están todos de vacaciones?

En este marco el clima meteorológico no desentona. Sol radiante durante gran parte del año, dan fe las hectáreas y hectáreas de viñedos que visten de verde los ondulados alrededores. Claro que no podían estar muy lejos las bodegas (¡son varias!), con una amplia gama desde vinos al champagne, pasando por el brandy. Hay que reconocerlo, productos dignos para nuestro exigente paladar.

...

Copa en mano, solo quedaba por disfrutar la vista hacia el mar... Y ahí de pronto entendí quién nos hipnotizaba a todos con la eterna armonía de sus movimientos oscilantes.



Mar Negro, o para conferirle el carácter que merece: Chernoe More.



la pascua ortodoxa, también presente en Ucrania



el pintoresco -y prehistórico- tranvía, un reflejo de Odessa


Ópera

la casa de una pared



Kompot, lejos el mejor café
bueno y barato
paseo en las afueras: el fuerte de Bilhorod
a catar
Chernoe More

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