14 nov 2012

El juego de las diferencias (o volver a Frankfurt)

Cuando de viajar se trata, siempre que volvemos a un lugar que conocemos bien y hace tiempo que no vamos, lo primero que nos preguntamos es, ¿estará todo como la última vez que estuve?
Algo así me pasa con Frankfurt, donde ya perdí la cuenta las veces que estuve, pero siempre está esa cosquilleo de ver si todo esta en el mismo lugar donde lo dejamos.
Del aeropuerto me paso a buscar mi viejo, directo en subte a la casa de la Oma. Y la primera imagen no defraudó, ¡en la planta baja sigue estando el supermercado donde venden el chocolate Ritter a 1 euro! No puede fallar en caso de emergencia.
El complejo de viviendas donde vive mi abuela, digamos como un gran monoblock pero pintorezco, sigue tal cual. Salvo que a la medianera, como da a un primer piso y se puede acceder por el techo del súper, le pintaron un regio grafiti como decoración. Apoyo la moción, le pone onda al lugar.
Paso obligado, recorrida de rutina por el centro de Frankfurt. Ahí se visita: el Saturn, un Musimundo (en sus años mozos) alemán gigante que tiene de todo, Hugendubel, una gran librería donde conocí lo que es elegir un libro y sentarse a mirarlo tranquilo sin que te molesten, y mientras tomar un café si se gusta, el Kaufhof Sportpalast, una casa de deportes que no es gran cosa pero hay que ver las novedades, y por supuesto, el Globetrotter, proveedor de todo tipo de artículos para mochileros y montañistas.
Todo se acompaña por la oferta gastronómica local. Un Bretzel para arrancar, y más tarde se encara para la Kleine Markthalle (un mercado como los viejos); adentro hay un local de salchichas histórico (me lo enseño mi abuelo) atendido por sus dueñas, donde se elige el tipo (tradicional, amarilla, krakauer, etc) y peso deseado, arrancando por 100g. La salchicha se sirve envuelta en una servilleta de bar y se acompaña con pan separado y mostaza.
Por último una vuelta por la parte histórica de la ciudad, el Römer, lugar de encuentro para turistas y locales, como cuando en 2006 vino una manada de holandeses para el partido con Argentina, o todos los años para la feria de Navidad.
Habiendo velado por el bien general del lugar (como si pudieramos cambiar algo), podemos dar paso a la vida cotidiana.


Hauptwache, portal de entrada al centro de Frankfurt


Römer (sin holandeses)


los chiches que venden en el Saturn


La vida pasa entre Frankfurt y la casa de mi viejo, que está en las  afueras a unos 40km. Acá como en el resto de Europa no existen las extensiones de campo como en Argentina, cada pocos km te encontrás con un pueblo, que a su vez esta conectado con otro y otro, mediante una enorme red de simples calles, rutas y autopistas. La parte “rural “ consta de bosque, mucho bosque, y algo de agricultura. Muy pocos animales de 4 patas, menos vacas, y los que hay están bajo techo por las condiciones climáticas. Entre tanta civilización lo realmente interesante son los caminos para caminar y andar en bicicleta. Todo asfaltado, obvio. Y los hay por todos lados. Realmente los podes recorrer sin cansarte que siempre vas a encontrar una vuelta nueva. Cada tanto se ve una cancha de fulbo – de 11 – ¡¡y jamas vi alguien jugando!! Que desperdicio.
Siguiendo con las diferencias, un cambio palpable es como se masificó el uso de los smartphones, y cada uno con su internet. ¿La consecuencia? Casi no se encuentra WiFi... ¡¡problemón!!

desde la bicisenda

En general moverse acá es bastante caro, salvo que se opte por las dos amigas, sean zapatillas o ruedas. Las opciones siempre fueron el tren y el auto, pero hablando con distinta gente me dijeron que el escenario cambió. Se aceito un sistema de “acompañante de auto”, con oferta y reservas vía web, y trajeron el bus de larga distancia. Todo cambia... ¡¡Se avivaron los alemanes!!

tacho+bolsas para los regalos del perro

6 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Na, da hast du dir ja ganz schön viel Mühe gegeben, Stuttgart 21 zu beschreiben :-) Da weißte ja fast mehr als ich, schöne Fotos, by the way :-)
      Bis bald!!!

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    2. Largo trabajo de investigacion... See ya!

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  2. Man, jetzt hab ich mir sogar ein Blogger-Profil beschafft, damit ich hier was schreiben kann....

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