28 may 2013

Los templos

Visitar un destino turístico en Indonesia puede ser una misión complicada... 

¿¿Cómo es eso?? Sí, y acá lo bizarro: ¡¡a los gringos los tratan como estrellas de Hollywood!!

Pasó por primera vez en el barrio holandés en Jakarta, pero las visitas a los templos antiguos superaron todas mis expectativas.

No es algo generalizado, se da principalmente con público adolescente, así que si te vas a mover en lugares compartidos con visitas escolares...  ¡¡Atenti!!

Todo por una foto, esa es la premisa. Con uno, otro, 2 o 3, todo un grupo junto. Al principio son tímidos, pero una vez que accediste, ahí arranca la cola... Y no para hasta que sigas caminando.

Hablando después con otros mochileros (es tema obligado) me contaron de una buena técnica: una sola foto, vengan todos los que quieran. Así están las cosas.

Curiosidades al margen, si bien el hecho altera un poco la tranquilidad, termina siendo divertido y parte del folclore. Y no impide en lo más absoluto disfrutar de la belleza de estas construcciones...

Ante ustedes, Borobudur y Prambanan.


Borobudur, la visita arranca temprano (6 de la mañana). el uso de sarong es obligatorio

la construcción es escalonada, cada nivel representa una etapa en la vida de Buddha
cómodas escaleras conectan las terrazas, que se pueden recorrer en todo su perímetro




los niveles inferiores muestran relieves que en su conjunto arman distintas historias






el templo comparte protagonismo con el paisaje (Buddha asiente)
es zona de volcanes, eso supo traer algún que otro problema

una de las pocas zonas todavía en reconstrucción
algo de seguridad, pero no molestan
72 stupas rodean a la cúpula principal
dentro de cada stupa, una estatua de Buddha


tanto el templo como el parque que lo rodea, impecables

Prambanan, un complejo de templos Hindu cercano en tiempo y espacio a Borobudur
el sector central consiste en 8 templos más 8 santuarios. alguna vez lo rodearon 224 templos, sin reconstruir
(las piedras en la foto anterior)







uso de casco debido a las obras
dentro del mismo predio, el templo de Sewu
mucho trabajo pendiente; ya así solo es increíble...

25 may 2013

La gente


Gambir, Jakarta. Me bajo del damri, un charter que te trae del aeropuerto, cerca de ahí se encontraría la zona de los hoteles baratos, jalan Jaksa. No hay hostels en Jakarta pero la oferta económica parece ser grande. Me habla un chabón que parece que venía viajando en el mismo bus, Ariv, y me invita a tomar un café con ellos. Serían las 5 de la tarde, no había apuro.. ¿por qué no?

Eran 4. Me contarían que estuvieron unos dias por laburo en Timor, bien al este de Indonesia ¡¡unas fotos increibles!! Charla interesante, uno a uno de a poco partirían a sus casas, Ariv se encontraría a cenar con una amiga. ¿Querés venir?



Fuimos a su laburo a buscar la moto, definitivamente la mejor forma de moverse en Jakarta . Incluso caminando por la vereda, al ser tan grande el caos de autos en la vecina avenida, hay que hacerse fuerte entre la mayoría de motos que usan esta vía rápida y se mueven sin piedad por los charcos que deja la casi diaria tormenta.

Edificio público, me quedo esperando en un gran hall de entrada. Era viernes y no quedaba ni el loro, presumo que llamaba bastante la atención. Se me acerca un guardia: “El que subió es tu amigo?” - No sabía si quería averiguar de mí o de él - “Sí” le contesto seguro. No más preguntas.

Había que cargar nafta y claro, moverse en moto es fácil pero hay muchas... conlusión: ¡cola de 50 metros! No me quiero imaginar el día que estén por aumentar los precios.

El restaurante quedaba del otro lado de la ciudad, y nos internamos en la jungla. Las calles son amplias y conviven autos particulares, taxis, la comunidad motoquera y los bajaj, todos jugando al “quién se mete primero”. A estos últimos se los pronuncia “bayai”, y son básicamente un triciclo carrozado que por su agilidad es una excelente alternativa al tacho.

De avenidas pobladas el paisaje muta a calles más oscuras y salvajes, y continúa alternando una y otra vez. Los barrios pasan pero algunas imágenes se mantienen: movimiento en la vía pública, puestos de comida callejeros, gran densidad de viviendas y verde, mucho verde entre el espeso calor que se respira.

Más de una hora andando hasta que finalmente llegamos. Alivio. Por lo cansador del viaje y claro, por terminar de convencerme de que la invitación había sido totalmente desinteresada. Merecido reabastecimiento de energías y descanso. Intensas primeras horas... ¿¿esto siempre es así??




Ariv, un capo


¡Al parecer sí! Esa fue la historia de Ariv, el iniciador de una cadena de hospitalidad y buena onda de la que al día de hoy sigo asombrado y sólo tengo palabras de agradecimiento.

Le siguieron Sylvana, que con su energía y múltiples facetas resultó en la mejor anfitriona de Jakarta, a tal punto que sus consejos me siguieron acompañando en el resto de Indonesia. O Noni, quien se nos unió en un parque, y a pesar de las dificultades idiomáticas me abrió las puertas de su casa para deleitarme con la cocina de Sumatra.

La isla es grande, y aparecen personajes divertidos como Sutardi, que se pasa recorriendo Jogyakarta en busca de extranjeros para hospedar en su casa, empaparlos de cultura local e invitarlos a casamientos (¡!).

También la historia de dos fulanos que me sorprendieron a medianoche en un barcito en Bromo, cuando me aprestaba a cenar solo como perro malo. Y me enseñaron sobre su forma de pensar y el alcance del bahasa, el idioma local.

O gente como Pras, que estaba viajando con su mujer e insistía en que lo vayamos a visitar a Jombor para mostrarnos la chacra en la que producía porotos...


Jakarta top, el carril del medio es exclusivo para el Transjakarta (metro-bus en criollo)
no era un dia nublado, es smog

caos, observese algunos barbijos
no solo el Tigre tiene lindos ríos


el famoso bajaj
esperando el tren; en el ekonomi viajas en vagones pelados con solo un banco a cada costado

Jakarta también es destino turístico local
música, siempre presente
mirando un número de acrobacia
el arte al día
Noni y Sylva, nos castigamos
gentileza Noni: sate (los pinches), lontong (arroz compacto con forma de cilindro, de borde verde), pollo al curry, randang (a la izq con forma de albondiga pero seco, hecho de carne y ralladura de cacao, típico de Sumatra), el resto es para agregarle al soto (sopa)


El patrón se repite tanto que ya no puede ser casualidad. Toman la iniciativa y te encaran, se interesan por vos.

Siempre con una sonrisa, son sumamente amigables, abiertos e inclusivos con el extranjero. Hospitalarios, con una generosidad desbordante que te lleva a pensar ¿es posible esto?

Orgullosos de su país, harán todo lo posible para que lo conozcas a fondo y te lleves la mejor impresión.


Lejos, lo mejor de Indonesia... Su Gente


en el medio, Sutardi, al costado, las amigas Bintang
en otros momentos son muy insistentes


andaban haciendo entrevistas para sus clases de inglés
bastante frecuente

7 mar 2013

El mundo submarino


Había una vez en el tiempo...

Esto de escribir en diferido conlleva un riesgo lógico: algunos recuerdos son reemplazados por nuevos, dejando peligrosos huecos en el continuado a la hora del relato. Pero también tiene su aspecto positivo, a la distancia se reconocen mejor los momentos y sus matices, pudiendo identificar claramente lo relevante de cada lugar y período.
Eso vamos a aprovechar con la experiencia Indonesia, organizándola en entregas temáticas.

Primer capítulo: El mundo submarino.


Había una vez en el tiempo, una mezquita erigida en una importante ciudad al norte de la isla de Sumatra, el bastión islámico Banda Aceh. Cuenta la historia que el famoso tsunami del año 2004 tuvo precisamente como epicentro a este lugar, dejándolo literalmente bajo agua. No hubo vivienda que sobreviviera, pero aquel templo se sostuvo allí intacto, como un símbolo de fortaleza de ese credo. Se trata de la Mesjid Raya Baiturrahman.

Atrás quedaron esos tiempos y si bien el recuerdo sigue ahí muy presente, la ciudad está completamente reconstruidda y a la vista solamente queda un museo-monumento conmemorativo.


Cerca de allí se encuentra una isla, accesible mediante una hora de ferry, llamada Pulau Weh. Tendrá unos 150 km2, 50.000 habitantes (poco para términos locales) y una tranquilidad inigualable. Eso fue lo que me atrajo hacia lo que sería mi primer escala en Indonesia.

Allá la gente se dedica a la pezca, a algunos pequeños cultivos y al turismo. A pesar del tamaño reducido de la isla se hablan distintos idiomas, a su vez distintos al bahasa, el oficial en Indonesia. Una rica cultura.


Y si a Banda Aceh se la conoce por el mundo que quedó debajo del agua aquel fatídico dia, Weh esconde bajo la superficie un tesoro submarino que soportó el tsunami tan estoico como la mezquita: su increible flora y fauna marina.

La primera impresión ya dio cuenta de ello; desde el balcón del bungalow se podía ver un pez azul jugando a metros de ahí, como dando la bienvenida.

Ahí nomás con Nina y Oliver, unos alemanes que conocí ahí, alquilamos equipo y salimos a hacer snorkeling. Primera vez. ¡Y tragué agua como loco!... Pero volví con varias certezas:

Que el submarino es un mundo que vale la pena explorarlo.

Que Nemo existe, es tan simpático como en la película y muy chico, del tamaño de medio dedo índice.

Que después de bucear/snorkeling siempre hay que mirar dónde se pisa; los erizos de mar arden como nada y te pueden provocar una terrible infección.

Luego de este último episodio, como buenos alemanes, N&O sacaron a relucir sus completísimos botiquines y paquetes de medicina para resolver el problema. Hubo intentos de cirugía, pero las espinas estaban tan bien metidas adentro que el esfuerzo (y dolor) fue en vano. La solución vino de parte de la experiencia local: mucho vinagre, a esperar ¡y santo remedio!

la vista desde el balcón

Tan interesante fue la experiencia que habia que seguir probando. El siguiente escalon fue bucear, luego aprender a bucear...

Para el que no sabe de que se trata (como yo hasta ese momento), esto es más o menos así: te proveen del equipo, que consta de un tubo de oxígeno, un  chaleco inflable (y desinflable) que permite regular el nivel de flotación, un pulpo de mangueras que provee de aire al buzo y al chaleco, el traje de neoprene, un cinto con lastre, máscara y patas de rana. Armado todo esto, se puede arrancar.

Hay una lancha que te lleva hasta el lugar a descender. Se puede ingresar dejándose caer de espalda hacia la borda, o simplemente caminando hacia el agua en caso de los botes más grandes.

Se organizan grupos, y estos a su vez en parejas que se cuidan entre sí. El grupo es guiado por un buzo experto que conoce el lugar y además de ofrecer ayuda en caso de algún problema, suele mostrarte los animalitos de mar más interesantes.


Y allá abajo se ven cosas increíbles: barracudas, tiburones, rayas, pez mero, morenas, alones, pez plano, pez hoja, pez escorpión, etc, etc.
Hasta en un viaje en lancha nos sorprendieron un grupo de delfines a la pasada.

Claro que no es tan simple como tirarse al agua y empezar a imitar a un pez. Te enseñan una serie de técnicas y cuidados, con ejercicios a ser evaluados previo a largarte junto al resto. Y también un paquete de teoría que como todo, podés hacerlo a medias o tomártelo en serio.

Así fue como pasé todo el día de mi cumpleaños estudiando y, para no desentonar con los debuts, por primera vez solo sin familia ni amigos. Experiencia extraña debo decir, pero igualmente disfrutable...


¿Una semana bajo agua? Tiempo de volver sobre el nivel del mar a tierra firme, a interactuar un poco con humanos...




uno de los restos
asian style: los zapatos afuera
long beach la única playa, a una media hora caminando
esta barracuda la pezcó un maestro de Zurich; era tan grande que parte la comimos a la parrilla, el resto en un curry y sobró...
la oferta hotelera en Iboih
Mr. Bean, proveedor de insumos
Ohlala, habitual "after office"
escasean los pozos...
cuando vuelven a sus casas se visten de musulmanes
familia local, su marido estaba estudiando para buzo y perdió el libro de estudios (!)
¿queda claro qué se hace en esta isla?
Etienne, excelente instructor
el bote a la derecha va a transportar buzos una vez reparado
diving shop (centro de buceo)

la bintang no podía faltar...