25 may 2013

La gente


Gambir, Jakarta. Me bajo del damri, un charter que te trae del aeropuerto, cerca de ahí se encontraría la zona de los hoteles baratos, jalan Jaksa. No hay hostels en Jakarta pero la oferta económica parece ser grande. Me habla un chabón que parece que venía viajando en el mismo bus, Ariv, y me invita a tomar un café con ellos. Serían las 5 de la tarde, no había apuro.. ¿por qué no?

Eran 4. Me contarían que estuvieron unos dias por laburo en Timor, bien al este de Indonesia ¡¡unas fotos increibles!! Charla interesante, uno a uno de a poco partirían a sus casas, Ariv se encontraría a cenar con una amiga. ¿Querés venir?



Fuimos a su laburo a buscar la moto, definitivamente la mejor forma de moverse en Jakarta . Incluso caminando por la vereda, al ser tan grande el caos de autos en la vecina avenida, hay que hacerse fuerte entre la mayoría de motos que usan esta vía rápida y se mueven sin piedad por los charcos que deja la casi diaria tormenta.

Edificio público, me quedo esperando en un gran hall de entrada. Era viernes y no quedaba ni el loro, presumo que llamaba bastante la atención. Se me acerca un guardia: “El que subió es tu amigo?” - No sabía si quería averiguar de mí o de él - “Sí” le contesto seguro. No más preguntas.

Había que cargar nafta y claro, moverse en moto es fácil pero hay muchas... conlusión: ¡cola de 50 metros! No me quiero imaginar el día que estén por aumentar los precios.

El restaurante quedaba del otro lado de la ciudad, y nos internamos en la jungla. Las calles son amplias y conviven autos particulares, taxis, la comunidad motoquera y los bajaj, todos jugando al “quién se mete primero”. A estos últimos se los pronuncia “bayai”, y son básicamente un triciclo carrozado que por su agilidad es una excelente alternativa al tacho.

De avenidas pobladas el paisaje muta a calles más oscuras y salvajes, y continúa alternando una y otra vez. Los barrios pasan pero algunas imágenes se mantienen: movimiento en la vía pública, puestos de comida callejeros, gran densidad de viviendas y verde, mucho verde entre el espeso calor que se respira.

Más de una hora andando hasta que finalmente llegamos. Alivio. Por lo cansador del viaje y claro, por terminar de convencerme de que la invitación había sido totalmente desinteresada. Merecido reabastecimiento de energías y descanso. Intensas primeras horas... ¿¿esto siempre es así??




Ariv, un capo


¡Al parecer sí! Esa fue la historia de Ariv, el iniciador de una cadena de hospitalidad y buena onda de la que al día de hoy sigo asombrado y sólo tengo palabras de agradecimiento.

Le siguieron Sylvana, que con su energía y múltiples facetas resultó en la mejor anfitriona de Jakarta, a tal punto que sus consejos me siguieron acompañando en el resto de Indonesia. O Noni, quien se nos unió en un parque, y a pesar de las dificultades idiomáticas me abrió las puertas de su casa para deleitarme con la cocina de Sumatra.

La isla es grande, y aparecen personajes divertidos como Sutardi, que se pasa recorriendo Jogyakarta en busca de extranjeros para hospedar en su casa, empaparlos de cultura local e invitarlos a casamientos (¡!).

También la historia de dos fulanos que me sorprendieron a medianoche en un barcito en Bromo, cuando me aprestaba a cenar solo como perro malo. Y me enseñaron sobre su forma de pensar y el alcance del bahasa, el idioma local.

O gente como Pras, que estaba viajando con su mujer e insistía en que lo vayamos a visitar a Jombor para mostrarnos la chacra en la que producía porotos...


Jakarta top, el carril del medio es exclusivo para el Transjakarta (metro-bus en criollo)
no era un dia nublado, es smog

caos, observese algunos barbijos
no solo el Tigre tiene lindos ríos


el famoso bajaj
esperando el tren; en el ekonomi viajas en vagones pelados con solo un banco a cada costado

Jakarta también es destino turístico local
música, siempre presente
mirando un número de acrobacia
el arte al día
Noni y Sylva, nos castigamos
gentileza Noni: sate (los pinches), lontong (arroz compacto con forma de cilindro, de borde verde), pollo al curry, randang (a la izq con forma de albondiga pero seco, hecho de carne y ralladura de cacao, típico de Sumatra), el resto es para agregarle al soto (sopa)


El patrón se repite tanto que ya no puede ser casualidad. Toman la iniciativa y te encaran, se interesan por vos.

Siempre con una sonrisa, son sumamente amigables, abiertos e inclusivos con el extranjero. Hospitalarios, con una generosidad desbordante que te lleva a pensar ¿es posible esto?

Orgullosos de su país, harán todo lo posible para que lo conozcas a fondo y te lleves la mejor impresión.


Lejos, lo mejor de Indonesia... Su Gente


en el medio, Sutardi, al costado, las amigas Bintang
en otros momentos son muy insistentes


andaban haciendo entrevistas para sus clases de inglés
bastante frecuente

2 comentarios: