2 dic 2013

Naadam

Ya devuelta en Ulaan Baatar, el panorama era bastante distinto al que vimos antes de partir. La ciudad lucía inquieta – más que de costumbre, mucha gente y gers instalados hasta en las plazoletas. Se aproximaba el gran evento del año: Naadam.

Mucho antes de que existieran los Juegos Olímpicos, en una lejana zona de Asia Central ya se reunían regularmente para competir en sus propios juegos. La tradición perduró hasta el día de hoy, repitiéndose festejos en todo el territorio de Mongolia y en la provincia china de Mongolia Interior. De hecho es la misma gente solo que en algún momento les trazaron una frontera entre países.

Nadaam es mucho más que un encuentro deportivo. Es un verdadero festejo popular, para el cual el gobierno de Mongolia concede una semana completa de feriado. La reunión principal se celebra en la capital, pero son cientos de mini-Naadam organizados de forma espontánea a lo largo y ancho los que configuran el alma de la velada.

Los juegos consisten básicamente de 3 deportes, a los que últimamente se reincorporó un cuarto que había quedado en desuso. Carreras de caballo, la lucha mongolesa, tiro con arco y flecha, y relanzado lanzamiento de “huesito”.

panorama de Ulaan Baatar 

Las carreras de caballo son tal vez las más espectaculares y más difundidas a nivel mundial. Se hacen a campo travieso, recorriendo de 15 a 30 km. Los caballos, jóvenes, son conducidos por pequeños jockeys que no sobrepasan los 13 años de edad, vestidos con impecables uniformes de colores. La geografía mongola es el entorno ideal para estas multitudinarias carreras. Grandes carpas, sean gers o cuadradas como las que se usan para eventos, se instalan al lado de la ruta, formando los campamentos base de cada grupo de competidores. La distancia al lugar y principalmente mi alergía a los caballos hizo que prescindiera de esta competencia.

Claro que había suficiente Naadam para ver en Ulaan Baatar, con el estadio nacional propiciando de anfitrión. Después de 2 días de espera finalmente recibimos las entradas. Gente hace cola noches enteras para conseguir su ticket, o eso es al menos lo que nos dijeron.










  
El involucramiento es total. Las raíces se vuelven presente, con todo el glamour de la capital tomando forma de vestidos tradicionales. El fervor es único, en especial cuando la competencia pasa a instancias decisivas.

El primer día estuvimos en el estadio, aunque la convocatoria no fue tan grande hasta llegada la nochecita cuando el calor no acechaba tanto. Para variar un poco pasamos al campo contiguo, donde se estaba llevando a cabo el torneo de tiro con arco. De repente nos encontramos rodeados de competidores... sin querer habíamos colado en el palco. En especial llamaban la atención algunos personajes mayores que, viendo el trato preferencial que recibían más las medallas colgadas en sus pechos, evidentemente se trataba de grandes campeones. El arco y flecha fue también la competencia que le abrió lugar a las mujeres, de gran participación.


Seguimos de paseo, detrás del campo de arquería había unos galpones. El desorden no hacía presagiar competencia alguna, pero acercándonos descubrimos que se trataba del torneo de lanzamiento de “huesito” (knucklehead shooting). Consta de un bloque de hueso lanzado con el dedo a través de una guía, con el que hay que dar en el objetivo. Se congrega mucha gente alrededor de la pista, el clima de concentración se hace palpable. De nuevo, los controles son muy laxos y nos dejaron acercarnos; la esencia sigue siendo la de un gran festejo popular.


el rectángulo blanco es el objetivo

El cierre queda para la lucha, definitivamente la más popular entre los locales. Nuevamente el desorden se apodera de la escena. A la multitud de parejas peleando en simultáneo se agrega nuestro desconocimiento total de lo que se anuncia por los parlantes. La cancha, una gran superficie verde, está lejos y tapada por carteles de publicidad, carpas y cámaras de televisión. No hay tablero electrónico con buenas imagenes ni mostrando los resultados, pero en todo caso lo divertido es el espectáculo completo.

De lo que pudimos entender fueron varias rondas de eliminación, mechando entregas de premios de los deportes que se definieron en los días anteriores. Fortachones como se los ve, los luchadores son talentosos en sus bailecitos en cámara lenta. A la presentación y al final de cada pelea corresponde una demostración.

El campo no está limitado, solo están los luchadores, las reglas de juego y dos jueces que siguen la pelea de cerca. El objetivo es hacer comer el pasto al rival, y las peleas pueden llegar a durar eternidades. Simplemente hasta que el cansancio induzca al error.

los luchadores salen a la cancha
presentación

fin de la pelea: palmada en la espalda del perdedor y baile alrededor del podio

En el estadio no cabe un alfiler y la tensión va en aumento. Es domingo, corre la final en horario prime time. Después de 20 minutos de paridad el resultado se devela: el nuevo ganador, favorito de los aficionados, ya pasó a la historia del pais. De ahora en más gozará del estatus de estrella. Una más en el milenario firmamento del olimpismo mongol.


estadio de arquería



los jueces


así de desordenado, ya estaban compitiendo
a esos cartuchos que están acomodando hay que pegarle. las manos en alto indican como le fue en el tiro.







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