30 dic 2012

Gracias


Tiempo de Malasia. Sin todavía un plan definido pero con la idea de seguir viaje, el camino siguió hacia la peninsula Malay, más precisamente Melaka.
Para salir de Singapore sólamente hay que cruzar un puente internacional hacia la hermana Johor Baru, donde hay una gran terminal de ómnibus con servicios hacia destino que se te ocurra dentro de Malasia. También existen micros directos desde Singapore, pero cargados con los precios de alla.

Ya abandonando Johor el bondi se interna en tierra firme. Las calles son buenas y en su mayoría usamos autopista. A ambos lados hay inmensos palmares, todo plantaciones, y cada tanto se ve algún aserradero. La vegetacion original fue totalmente desvastada y actualmente quedan muy pocas superficies de bosque autóctono en Malasia.
Con el correr de las horas el paisaje se hizo monótono, y cuando desperté ya estábamos llegando a destino.




el trishaw


Melaka es encantador. Tiene un centro histórico muy pintoresco con arquitectura de estilo holandés que se erige sobre un río que lo cruza. Las casas están pintadas de colores, y las decenas de trishaws decorados con flores les hacen juego.
Es curioso lo de la influencia holandesa, estuvieron sólamente unos 150 años durante el siglo 17, pero dejaron gran mella.

La ciudad no es grande y de dibujo poco convencional. Son muchos manchones edificados, separados por colinas boscosas. Da perfectamente para hacerlo en dos. Patas o ruedas.

Obviamente tiene su Chinatown, aunque esta vez estaba cercada casi en su totalidad, unas 20 manzanas. ¡Estaban de fiesta! Si Singapore me había recibido con fiesta india ¡¡Melaka me esperaba con festejo chino!!
Había stands de comidas, más stands de comidas, espectáculos callejeros y contingentes de chinos que vinieron de visita (cámara de fotos en mano por supuesto). ¡Hasta cobertura televisiva había!
Ahí en el medio de todo ese lío, estaba mi hostel.

Y detengámonos aca. El lugar donde paré fue lo más. Lo atendía un inlgés desquisiado con más aventuras encima que Indiana Jones, y con un humor exquisito, bueno... inglés. Simplemente un ambiente tan relajado y buena onda, que obligaba a extender la estadía en el lugar.

Ahí estaban Aletta y Merel, dos holandesas que seguirían viaje hacia Australia, y Patrick, de Berlín. Cuento esto porque ellos sintetizan lo que sería una constante en sudeste asiático: sobrepoblación de holandeses (en menor medida alemanes), y muchos, pero muchos, continuando con un work & travel en Australia.
No hay que dejar de mencionar dentro de los presentes a Manon, apasionada de la fotografía importada desde Bélgica, y Manolo, un loco de la guerra que se bajó desde Penang en un scooter (unos 500km) para volverse al día siguiente. Todos unos personajes adorables...

Paseos en bicicleta, atardeceres, largas charlas y cervezas, las abundantes lluvias dejaron de ser un problema. En esos pocos días se me develaron todos los interrogantes que tenía acerca de viajar solo...

¡¡Gracias Melaka!!


















Aletta, Patrick


Merel






2 comentarios:

  1. Que genial!! Me contaron los chicos el otro dia de tu paseito! De mas esta decir que lo disfrutes :) suertes mil!!

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