Tiempo de
Malasia. Sin todavía un plan definido pero con la idea de seguir viaje, el
camino siguió hacia la peninsula Malay, más precisamente Melaka.
Para salir
de Singapore sólamente hay que cruzar un puente internacional hacia la hermana
Johor Baru, donde hay una gran terminal de ómnibus con servicios hacia destino
que se te ocurra dentro de Malasia. También existen micros directos desde
Singapore, pero cargados con los precios de alla.
Ya
abandonando Johor el bondi se interna en tierra firme. Las calles son buenas y
en su mayoría usamos autopista. A ambos lados hay inmensos palmares, todo
plantaciones, y cada tanto se ve algún aserradero. La vegetacion original fue
totalmente desvastada y actualmente quedan muy pocas superficies de bosque autóctono
en Malasia.
Con el
correr de las horas el paisaje se hizo monótono, y cuando desperté ya estábamos
llegando a destino.
| el trishaw |
Melaka es encantador.
Tiene un centro histórico muy pintoresco con arquitectura de estilo holandés que
se erige sobre un río que lo cruza. Las casas están pintadas de colores, y las
decenas de trishaws decorados con flores les hacen
juego.
Es curioso
lo de la influencia holandesa, estuvieron sólamente unos 150 años durante el
siglo 17, pero dejaron gran mella.
La ciudad
no es grande y de dibujo poco convencional. Son muchos manchones edificados,
separados por colinas boscosas. Da perfectamente
para hacerlo en dos. Patas o ruedas.
Obviamente
tiene su Chinatown, aunque esta vez estaba cercada casi en su totalidad, unas
20 manzanas. ¡Estaban de fiesta! Si Singapore me había recibido con fiesta
india ¡¡Melaka me esperaba con festejo chino!!
Había
stands de comidas, más stands de comidas, espectáculos callejeros y
contingentes de chinos que vinieron de visita (cámara de fotos en mano por
supuesto). ¡Hasta cobertura televisiva había!
Ahí en el
medio de todo ese lío, estaba mi hostel.
Y detengámonos
aca. El lugar donde paré fue lo más. Lo atendía un inlgés desquisiado con más
aventuras encima que Indiana Jones, y con un humor exquisito, bueno... inglés.
Simplemente un ambiente tan relajado y buena onda, que obligaba a extender la
estadía en el lugar.
Ahí estaban
Aletta y Merel, dos holandesas que seguirían viaje hacia Australia, y Patrick,
de Berlín. Cuento esto porque ellos sintetizan lo que sería una constante en
sudeste asiático: sobrepoblación de holandeses (en menor medida alemanes), y
muchos, pero muchos, continuando con un work & travel en Australia.
No hay que
dejar de mencionar dentro de los presentes a Manon, apasionada de la fotografía
importada desde Bélgica, y Manolo, un loco de la guerra que se bajó desde
Penang en un scooter (unos 500km) para volverse
al día siguiente. Todos unos personajes adorables...
Paseos en
bicicleta, atardeceres, largas charlas y cervezas, las abundantes lluvias dejaron
de ser un problema. En esos pocos días se me develaron todos los interrogantes
que tenía acerca de viajar solo...
¡¡Gracias
Melaka!!
| Aletta, Patrick |
| Merel |

Que genial!! Me contaron los chicos el otro dia de tu paseito! De mas esta decir que lo disfrutes :) suertes mil!!
ResponderBorrarDemas esta decir que gracias!! ;)
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